Muestra histórica y poética de la capital de la provincia de Buenos Aires, LA PLATA, ciudad de tilos, diagonales y poetas.
SI UNA DE LAS TAREAS DE LOS GRANDES POETAS CONSISTE EN EXPERIMENTAR EL DEVENIR DEL OBJETO MEDIANTE UN ABORDAJE ESTÉTICO, ACASO EL PRODUCTO SE CONFUNDA CON MERAS Y LIVIANAS IMÁGENES DE LA FIEBRE. BIEN DIJO WILLIAM BLAKE: EL MUNDO DE LA VISIÓN ES EL MUNDO DE LA ETERNIDAD.
EL PRESENTE LIBRO SE PROPONE, MEDIANTE UN RIGUROSO Y METODOLÓGICO CRITERIO DE SELECCIÓN, REUNIR Y PRESENTAR LOS MEJORES POEMAS DE AUTORES DISTINTOS QUE HA DADO HISTÓRICAMENTE LA CIUDAD DE LA PLATA. EMPRESA TAN SINCERA COMO IMPOSIBLE DE CONCRETAR.
¿UNA ANTOLOGÍA HEREJE? POCAS SON LAS ANTOLOGÍAS DE POESÍA QUE SE DETIENEN BUENA PARTE EN ESPECIFICAR LOS CRITERIOS POR LOS CUALES SE HAN ELEGIDO CIERTOS TEXTOS EN DESMEDRO DE OTROS. POCAS SON LAS ANTOLOGÍAS QUE LOGRAN ESCAPAR DEL NEPOTISMO Y MÁS ESCASAS AUN LAS QUE NO SE DEJAN ARRASTRAR POR EL PRESTIGIO DE LOS AUTORES. EN LIVIANAS IMÁGENES DE LA FIEBRE SE AFIRMA EXPRESAMENTE QUE «LA PRESENTE ES UNA ANTOLOGÍA DE POESÍAS, NO DE POETAS.«
ESTA FORMA DE PROCEDER HA DADO COMO RESULTADO UN LIBRO EN EL QUE CONVIVEN OBRAS DE ESCRITORES PLATENSES OSTENTADORES DE VASTO RENOMBRE COMO ASÍ TAMBIÉN POEMAS DE AUTORES PRÁCTICAMENTE DESCONOCIDOS O VÍCTIMAS DEL IMPERIOSO OLVIDO. EN TANTO, NO HALLAREMOS ALGUNOS APELLIDOS DE MUCHO PESO EN LA LITERATURA DE LA CIUDAD. SE HAN SELECCIONADO OBRAS QUE A MI ENTENDER CUMPLEN CON LOS REQUISITOS NECESARIOS PARA ALCANZAR O APROXIMARSE A LA EXCELENCIA. EL CREADOR DE TODO POEMA YACIENTE EN ESTA ANTOLOGÍA HISTÓRICA ES ENTENDIDO COMO UNA MERA CONSECUENCIA DE SU OBRA, ES PENSADO TOTALMENTE SUBORDINADO A LA MISMA.
TANTO EN SU FORMATO FÍSICO COMO VIRTUAL, ESTE LIBRO QUE CUENTA CON PRÓLOGO DE VICENTE COSTANTINI E ILUSTRACIONES DE LAURA ROLANDO, NO POSEE FINES DE LUCRO Y SOLO TIENE POR OBJETIVO HACER UN APORTE A LA TEORÍA LITERARIA Y AL MISMO TIEMPO, A LA HISTORIA DE LA LITERATURA PLATENSE.
CABE DESTACAR QUE UNA EMPRESA DE ESTA ÍNDOLE NO SE HABÍA LLEVADO A CABO DESDE 1956 CUANDO ROBERTO SARAVÍ CISNEROS PUBLICARA, TAMBIÉN CON CARÁCTER HISTÓRICO, SU LIBRO PRIMERA ANTOLOGÍA POÉTICA PLATENSE.
PARA EL CASO DE LIVIANAS, SE HA TRABAJADO CON LA BIBLIOTECA PERSONAL DEL COMPILADOR, CON LAS PRINCIPALES BIBLIOTECAS DE LA REGIÓN Y CON LOS SITIOS WEB DEDICADOS A LA POESÍA PLATENSE DE MAYOR SERIEDAD, A SABER: LOS ADMINISTRADOS POR JOSÉ MARÍA PALLAORO, SANDRA CORNEJO, CÉSAR CANTONI Y ABEL ROBINO.
BIOGRAFÍAS:
Daniel Grozo: (Compilador) Nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1992, creció en Punta Lara y reside en La Plata. Es profesor de Lengua y Literatura. Publicó los siguientes poemarios: El retorno de Saturno (2015), Epifanía del acaso (2018). Organiza distintas actividades culturales en torno a la poesía.
Laura Rolando: (Ilustraciones) Nació en Mar del Plata en 1985. Estudió Fotografía en el IPAT y el profesorado de Artes Plásticas con Orientación en Grabado y Arte Impreso en la Facultad de Bellas Artes (UNLP). Hace más de una década que reside en La Plata donde ejerce como docente y coordina talleres artísticos en diferentes espacios culturales.
Vicente Costantini: (Prólogo) Nació en Buenos Aires en 1981. Actualmente reside en La Plata. Es Profesor y Licenciado en Letras. Escribió tres libros infantiles y dos libros de poesía: Diario de la nuez (2012) y Carga Viva (2019). Su labor creativa ha sido reconocida con importantes distinciones. Además de ejercer la docencia coordina talleres literarios y administra el blog «Otras costumbres de los alcobranes».
Para hacerte con un ejemplar del libro solamente es necesario concurrir a cualquiera de las bibliotecas públicas más importantes del Gran La Plata (FORMATO PAPEL) o solicitarlo vía correo electrónico a daniel_grozo@hotmail.com (FORMATO PDF).
IMPORTANTE: Todo artista involucrado en la presente antología recibirá en forma de obsequio y agradecimiento un ejemplar de los cincuenta libros que han compuesto la tirada la cual fue financiada en su totalidad por el compilador sin fin de lucro alguno.
Ellos son: Vicente Costantini / Laura Rolando / Horacio Castillo / Mariano García Izquierdo / Ana Emilia Lahitte / Francisco López Merino / Horacio Preler / León Peredo / Néstor Ponce / Horacio Núñez West / Cristian Vitale / Osvaldo Ballina / Apolinario Héctor Sosa / Luis Maggiori / Daniel Omar Favero / Mario Porro / Vladimir Jantus Castelli / Guillermo Lombardía / Luciano Martín Guigovaz / Pedro Mario Delheye / Juan Manuel Faccio / Gustavo Caso Rosendi / Leopoldo Brizuela / Julia Villaro / Pedro Bonifacio Palacios / Ana M. Rizo / Roberto Themis Speroni / Néstor Mux / Rafael Alberto Arrieta
Aclaración necesaria: De no encontrarse ya el poeta entre nosotros, se hará entrega del ejemplar a los familiares de aquel.
“La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento, los procedimientos del arte son el de singularización de los objetos, y el que consiste en oscurecer la forma, en aumentar la dificultad y la duración de la percepción. El acto de percepción es en arte un fin en sí y debe ser prolongado. El arte es un medio de experimentar el devenir del objeto: lo que ya está “realizado” no interesa para el arte.” Shklovski
Henos aquí, yacentes en la época del cambio drástico, ergo, la era de la incerteza. Somos abatidos por la incertidumbre incluso antes de procurar cualquier indagación profunda en la realidad. El poeta, aquel que Heidegger había encaramado en la vanguardia de lo auténtico, se ha olvidado del sentido y se ha entregado al dominio de la forma. Dejamos de preguntarnos por el qué y meramente nos avocamos al cómo. La inautenticidad colonizando la poesía y poblándola de escritos carentes de todo contenido sustancial. Si bien la poesía es el texto lingüístico el cual será más valorado por la forma que cualquier otro, el poeta no debe hacer abuso de la misma. Por el contrario, será mucho más grande si persigue significados hondos y el que más triunfará en este aspecto es, como explica Shklovski o el creacionismo de Huidobro, aquel quien no conforme con la profundidad intelectual logre experimentar el devenir del objeto mediante un abordaje estético a través de la palabra; aquel que supere la descripción del mundo, creando mundos, creando realidad. Deconstruir el escenario es la forma excelsa de crearlo y recrearlo.
II IMPACTO EMOCIONAL
“Pareciera que estamos produciendo un nuevo tipo de poesía mala, no el viejo tipo que intenta conmover al lector y fracasa, sino una que ni siquiera lo intenta.” Larkin
Decía Horacio Castillo: “El que se propone solamente encontrar el sentido, no accede al poema”. El gran poeta platense reflexionaba sobre el impacto estético. Sabemos que la belleza ha dejado atrás aquellas fórmulas helenísticas de proporción, racionalidad, moralidad y se ha trasladado en la modernidad al plano de lo sensorial. El artista de la palabra no debe descuidarse en este aspecto. Aun el mundo clásico, ligado a las concepciones mencionadas de belleza, supo valorar la importancia de la catarsis. Incitábamos más arriba al poeta a perseguir creaciones que satisfagan hondas sedes intelectuales, pues bien, ahora le recordamos que no puede olvidarse de acometer asimismo con y hacia el corazón. Me permito resignificar una frase de Cortázar, gran literato como amante del boxeo: “El texto largo gana por puntos, el texto breve lo hace por nocaut.” Un buen poema debe ostentar la fuerza necesaria para impactar de lleno en las emociones del lector.
III EUFONÍA, MUSICALIDAD
“Pensaba que la música ya la había puesto yo…” Mallarme
Aquella habría sido la respuesta del poeta francés nada más y nada menos que a Debussy cuando uno de los más grandes compositores de los últimos tiempos le propusiera musicalizar un poema suyo. Pues, ya sea en el plano psíquico o en el plano físico la palabra está hecha de sonidos; la constituyen uno o más fonemas. El poeta que no sea consciente de ello sucumbirá en cacofonías. Así como al hombre no le cuesta nada dejarse llevar por la corriente, tampoco le resulta difícil pasar de un extremo al otro de la noche a la mañana una vez hastiado de habitar algún polo. Sin embargo, es muy raro que la verdad se ubique en un extremo y más raro aun es encontrarla dejándose arrastrar por las modas. Hace medio siglo o más que la rima brilla por su ausencia. No obstante, a mí me parece que se trata de una herramienta muy interesante y válida a la hora de brindarle musicalidad a la pieza poética. Estoy seguro de que no falta mucho para su reaparición. Mientras tanto, el artista de la palabra puede valerse de diferentes recursos en esta esfera tales como la aliteración, el metro, la repetición de palabras e incluso versos. No me gustaría dejar de comentarlo: la dificultosa pronunciación de cualquier mezcla de sonidos es uno de los enemigos de la eufonía.
IV CIRCULARIDAD Y COMPATIBILIDAD DE LOS ELEMENTOS INTERNOS
“Si al comienzo de un relato se ha dicho que hay un clavo en la pared, ese clavo debe servir al final para que se cuelgue el protagonista.” Chejov
Escribía para el Prólogo de Más Barro, Julieta Ge, en relación a esta noción del gran cuentista ruso que “Si un buen cuento debe resolverse recién en la última línea, una poesía de calidad no puede sino hacer de la última palabra aquella nota final que dé sentido a la partitura toda, aquel bloque imprescindible para la arquitectura del poema con la capacidad de engendrar una totalidad, un absoluto esférico, un pequeño cosmos.” En ningún texto, pero máxime en un texto breve, pueden quedar cabos sueltos. Todo elemento en un texto poético debe poseer su razón de ser en función de una totalidad circular; el poema debe cerrar perfecta y armónicamente como lo hace un mandala no de forma imprescindible en todo lo que atañe a su materialidad pero sí en su representación simbólica, es decir, asociaciones por significado y no solamente por el significante. Que el “clavo” de Chejov no muera en sí mismo sino que tenga una continuidad. Por ejemplo en la poesía “Tristeza de domingo” de Jorge Alorsa, si la tristeza es amarga, es de mates que se lavan; si la tristeza es ciega, es de muñecas sin ojos. La tristeza “ciega”, engendra el elemento: “muñecas sin ojos” que no solo representaría una imagen triste sino que también se relaciona con la ceguera. He allí un ejemplo evidente sobre compatibilidad de elementos internos que aportan decididamente a la circularidad del poema.
V INGENIO Y ORIGINALIDAD
“Pero no sabemos ser originales ni siquiera para equivocarnos. Un error original acaso valga más que una verdad insignificante. La verdad siempre se encuentra; en cambio, la vida puede enterrarse para siempre.” Dostoievski
En su irrupción, toda poesía es innovación. Hay en la aparición de un nuevo poema, una nueva combinación de elementos léxicos, fonemas, grafemas y todo aquello que constituyen las palabras o unidades lingüísticas. Sin embargo y acaso paradojalmente, siempre, en el caso de un texto poético de calidad, predomina lo instituido por sobre lo instituyente, incluso en los más vanguardistas. Son más las fórmulas que se repiten que las que se inventan y así la poesía fue conservando cierta esencia al menos hasta la llegada trágica pero necesaria de la posmodernidad. Se dice que el poeta posee una sensibilidad distinta, una inconformidad con el mundo que lo rodea y lo angustia y por ello crea con cierto afán de modificar de alguna manera el estado de las cosas. Mi recorrido me invita a creer que hay mucho de eso pese a lo que decíamos unas líneas atrás. No caigamos en el ostracismo intelectual de creer que “todo lo bueno ya ha sido escrito”. El mundo cambia y cambia la forma de nombrarlo o viceversa. Aparecen nuevas realidades que nombrar o configurar. La palabra estructura al mundo, ése es uno de los motivos por los cuales “la esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser”. Siempre habrá originalidad en la aparición de un texto poético pero el poeta preocupado por la calidad de su producción debe evitar enterrarse en lo trillado. No hay necesidad de romper dadaístamente, de hecho, se pueden experimentar los límites últimos de una fórmula dada y allí no se dará a luz sino un resultado provisto de gran singularidad. Si la experiencia, etimológicamente, tiene que ver con el fugarse de un adentro, un dejarse tomar por la intemperie, la experiencia de la poesía será entonces el escaparse del perímetro que cerca la actividad artística y encarnar el devenir de la belleza. Arriesgarse a nuevas formas de arte aunque el peligro sea la incomprensión, la desconexión, incluso el oprobio.
VI LO VISUAL
“El límite no está fuera del lenguaje, sino que es su afuera: se compone de visiones y de audiciones no lingüísticas, pero que sólo el lenguaje hace posibles. También existen una pintura y una música propias de la escritura, como existen efectos de colores y de sonoridades que se elevan por encima de las palabras. Vemos y oímos a través de las palabras, entre las palabras.” Deleuze
La materialidad de la palabra involucra lo visual. Los grafemas contribuyen a la conformación de los bloques lingüísticos. Allí también radica la belleza de la poesía. Triste de aquel servidor de la palabra que disponga sus versos sin reflexión alguna sobre la ubicación que ocuparán en la hoja los mismos. Sin embargo, es forzoso aclararlo, la poesía no se limita a ser un dibujo o una pintura y lo visual puede entrar en conflicto con lo sonoro; hallar el equilibrio adecuado a cada situación para resolver esta posible tensión no es sencillo y no hay una única manera de hacerlo, justamente, depende de cada poema. Tanto en la poesía como en la vida, siempre hay que elegir entre dos o más caminos. El camino elegido nos dará sus bondades particulares pero hará que perdamos las amabilidades del sendero que abandonamos. Es así pues que si optamos, por ejemplo, por la vía que significa atender a lo acústico, inexorablemente vamos a abandonar en mayor o en menor medida el camino que prioriza lo visual. Esto se da porque nos encontramos en ocasiones que para poder brindarle la musicalidad deseada al poema, cambiamos de verso o estrofa otorgando una forma visual que no es prioridad, sino que está sujeta al ritmo de lectura, a lo sonoro. Lo acústico y lo visual habitan, o pueden habitar, un plano físico y un plano psíquico. No solo visualizamos u oímos la materialidad de la palabra sino que a partir de las palabras construimos imágenes y sonidos, pero principalmente, o más fácilmente, imágenes. Para Pound, la poesía nace de la unificación de solamente tres elementos y uno de ellos, lo que él llama “fanopea”, está referido a esta capacidad de crear imágenes. Si pensamos rápido en poesía, la asociamos más con lo sonoro que con lo visual pero no por nada el verbo imaginar emerge de la imagen, no del sonido.
VII IMPREVISIBILIDAD Y HETEROGENEIDAD
“Para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento.” Leopardi
Muchos le reprocharían irónicamente respondiendo al gran poeta italiano: “Haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Pues bien a muchos, máxime luego de dos siglos, pueden resultarles tediosos los poemas de Giacomo Leopardi (no es mi caso). Sin embargo, esto nos lleva a pensar que si se pretende generar efectos en el lector, cualesquiera sean estos, podría tornarse ineludible conocerlo, pensar las características del receptor a quien está dirigido el escrito. Empero, si el poeta tiene por bien recurrir a por ejemplo la imprevisibilidad, descubrirá que en la gran mayoría de los casos ocurre un efecto positivo en el destinario. Así, en la situación concreta de la contienda contra el hastío, será de suma utilidad el recurso de la heterogeneidad. El aburrimiento es uno de los infiernos por excelencia. El hombre huye del mismo cual huye de la muerte. Uno de los efectos del hastío, sabemos, consiste en la alteración del tiempo. Así, pues, al habitar el tedio infernal, sesenta minutos pueden ser eternos. Podríamos pensar pues que sumergirse en el aburrimiento -detener el tiempo- es demorar la muerte. A priori seductor pero si lo pensamos unos pocos segundos, no vale la pena. “La literatura es una actividad tan rara que a veces los defectos sirven más que las virtudes. De hecho, los escritores muy virtuosos suelen ser los más aburridos.” Comentaba Aira. Prefiero a Borges: “Si un libro les resulta tedioso, déjenlo; ese libro no ha sido escrito para ustedes.”
VIII DEDICACIÓN Y PACIENCIA
“Estudiad los modelos griegos; leedlos noche y día (…) condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección.» Horacio
La drasticidad del cambio contemporáneo nos sumerge en la era de la inmediatez. La perdición caerá para todo poeta que se pierda en dicha vorágine y no reivindique la lima de Horacio pues no solamente su obra será impregnada de ilegitimidad sino que además el producto raramente podrá superar una ignominiosa pobreza. Los poetas también van al baño. A veces es necesario expulsar, extraer de nuestros paisajes interiores aquello que ha ingresado y que no sirve para nada. Así fue, por ejemplo, que en el siglo pasado numerosos poetas expectoraron creaciones surrealistas. El arte necesitaba dar una respuesta a los postulados freudianos que revolucionaron profundamente los ámbitos intelectuales. El único problema es que luego se olvidaban de tirar la cadena. (Llámese Cadáver Exquisito, Escritura Automática, etc.) El buen escritor engendra la obra y la va criando, educando (limando). Cuando entiende que la misma ha alcanzado cierta madurez, la publica. Esa obra es, entonces, como el hijo que parte de casa. A partir de allí, el texto se vuelve independiente de su padre. La obra publicada ya no le pertenece al autor, o al menos, su creador ya no puede decidir por ella. Así se vuelve menester considerar que hay arte de mayor y menor calidad. El poeta crecerá en esta disciplina leyendo y releyendo a los grandes exponentes de la historia universal pero también a sus contemporáneos; y es indispensable que exteriorice sus creaciones -esquivando aduladores- con el fin de obtener la mirada sincera de un otro la cual debe ser usufructuada para dudar de absolutamente todas las certezas previas; con objeto de hacerse cada vez más consciente de aquellas pequeñas decisiones que lejos están de ser deliberadas; escudriñando “noche y día” los parámetros de la excelsitud.
IX AUSENCIA DE BACHES
“Si un animal o un ser humano concentra toda su atención y su voluntad en una cosa determinada, la consigue. Ése es todo el misterio.” Hesse
Muchas veces un segundo de distracción puede ser fatal. Lo mismo ocurre en la poesía. Un texto poético puede exhibir eminentes muestras de calidad en sus primeros versos o estrofas –incluso finalizar en un gran nivel metafórico o mediante la elaboración de una imagen impactante- pero si un solo bloque de su arquitectura es precario, todo el poema no podrá sino demolerse. Es tarea del poeta quien busque parir y educar un texto de primera calidad identificar la excelencia y pertinencia de cada palabra, de cada verso, de cada estrofa, de cada imagen, de cada metáfora, etcétera y eliminar o perfeccionar aquellos elementos que no se encuentran a la altura. En el caso de que se decida suprimir en vez de mejorar, el poeta deberá saber que mientras más breve sea el texto, más fuerza de impacto debe poseer; más fuertes necesitarán ser las imágenes para lograr ese nocaut que nos proponía Cortázar.
X POLISEMIA
“Algunos desesperados de talento oponen a las facilidades un texto impenetrable. Recurso suicida. La verdadera defensa de la obra consiste en irritar y seducir la atención del lector con un texto que pueda leerse de muchas maneras.” Paz
El gran poeta y ensayista mexicano lo enuncia de manera magistral. La capacidad polisémica es una característica mediocre, holgazana y penosa si no hay al menos una lectura accesible e indiscutiblemente válida y universal; una interpretación con el suficiente peso textual para no pender de un hilo; una significación que no esté agarrada de los pelos, que se pueda imponer sin la necesidad de que nos parezca una exégesis demasiado forzada. Un recurso muy válido en este sentido es elegir partir de la cotidianidad más próxima pero dejando los indicios suficientes para al menos una reflexión verdaderamente trascendental. Ya en sus últimos años le preguntaron a Borges qué opinión le merecía la obra de Alberto Girri. “De Girri puedo decir esto: a veces no lo he entendido; pero siempre que lo he entendido, lo he admirado. A veces el poema me ha excluido, sin duda por incapacidad mía, no por torpeza suya. Yo querría conversar con él, y querría pedirle, humildemente, explicaciones sobre algunas cosas.” La humildad en esta respuesta del máximo escritor de la literatura argentina es totalmente nula y no hizo más que sepultar en el imperioso olvido a un gran poeta que muchas veces pecaba de hundirse en las “facilidades de un texto impenetrable” como dice Octavio Paz quien de todos modos lo admiraba acaso por sus escritos más próximos a lo comprensible. Si hay al menos una lectura contundente, ahí sí la polisemia pasa a ser una de las grandes virtudes que puede alcanzar un poema.
En el año 2017 me dediqué a leer toda la poesía platense que estuvo a mi alcance, Bibliotecas, Internet y mis libros personales. Me considero un coleccionista de poemas y por esta razón procuré un libro donde estuvieren los poemas de más alta calidad de entre todos los que había encontrado sin hacer caso a los prestigios de los autores ni al nepotismo o amiguismo en el que se posan la mayoría de las antologías.
Una recopilación de poemas platenses que exceda lo contemporáneo no tenía lugar desde la década del cincuenta con el libro de Roberto Saraví Cisneros, su Primera Antología Poética Platense. En el prólogo de aquella gran obra el autor comenta:
“Desde luego, seleccionar la producción poética de una ciudad, resulta, aparte de empresa nueva, sumamente riesgosa, dado que puede dar origen a pequeñas rencillas o a enconados rencores.
Para detener a unas y a otros, debe señalarse aquí que el autor sustenta el criterio de que toda antología es un acto de fe. Es evidente que el compilador, no obstante su objetividad, se siente llevado de la mano por preferencias personales o por afinidades que no siempre conducen estrictamente a lo justo. Si es así, hallará disculpa en la honestidad que ha presidido su labor.”
En Livianas imágenes de la fiebre se afirma expresamente que se trata de una empresa imposible como es imposible la objetividad. Si hoy me dispusiera a reelaborarla, no dejaría afuera algunos poemas cuyos creadores nombro en la Segunda Nota del Compilador, firmada en 2018, año en que recibí la colaboración de Vicente Costantini y de Laura Rolando quienes con amplia generosidad enriquecieron el libro con un digno prólogo y muy decorosas ilustraciones respectivamente.
Decidí entonces que se quedaran aquellos poemas seleccionados en 2017 porque con ese corpus habían trabajado tanto Laurita como Vicente pese a ya considerar una injusticia la exclusión de los textos antes referidos. En este sentido, no quisiera omitir que las ausencias las cuales más lamento entre las páginas que dan vida a esta publicación son las de María de Villarino y Diego Roel quien junto a Caso Rosendi me parecen los dos poetas que están un peldaño por sobre el resto de los que actualmente permanecen en actividad. Tampoco puedo dejar de mencionar a Carla Lo Gioco quien entiendo va camino a ese nivel y acaso a otros superiores.
No es así una intención apriorística de la presente antología que etimológicamente significa recoger o seleccionar flores, imponer un canon como en el caso de Harold Bloom para la literatura occidental que además era sustentado con una teoría filosófica tan fascinante como a contramano de su época, sino justamente elaborar una guirnalda platense, un ramo de flores escogidas a partir de lo que a mí entender es un poema de calidad, lo cual está minuciosamente explicado en el Decálogo Del Poeta Autentico.
Soy un amante apasionado de estas latitudes donde he vivido la mayor parte de mi vida, por lo que disfruto mucho en hacer las veces de guía turístico cada vez que me visitan amigos de otros lugares. Livianas imágenes de la fiebre es un recorrido turístico que se aventura en la historia de la poesía platense tal como lo hubiese ofrecido en el año 2017. Se trata, en rigor, de una propuesta estética consistente en un paseo por el género lírico que ha sabido forjar nuestra región como si los textos elegidos fueran hitos geográficos tales como La Catedral, El Teatro Argentino o La Casa Curutchet con objeto de que el lector quien guste realizarlo perciba, cito, «un deleite vigoroso mientras se recorre sus páginas».
Si hoy, después de tres años, decido publicar este trabajo, mi decisión se posa en los siguientes motivos:
I) Encuentro totalmente loable hacer explícita la discusión sobre qué es un poema de calidad;
II) Entiendo con absoluto convencimiento atinada la búsqueda que se propuso el libro, a saber, la creación de una antología histórica platense que no se base en el prestigio de los autores sino en la cuestión aludida en el primer punto y con la fuerte impronta de eludir todo nepotismo ya que en el año de su producción solo me unían vínculos afectivos con dos poetas creadores de las obras finalmente seleccionadas, dos amistades de las que el lector se entera en la Segunda Nota Del Compilador;
III) Creo asimismo saludable su publicación debido a la ausencia de toda antología histórica en más de medio siglo platense con objeto de alentar a la creación de otras que acaso sepan reparar los defectos de la presente;
IV) No es motivo menor considerar que se trató de una empresa que encaré con vasto afecto y pasión y en la que tan altruistamente me aportaron su tiempo y dedicación tanto el prologuista de la obra, un literato notable de nuestra región, Vicente Costantini como así también mi gran amiga Laurita Rolando, licenciada nada más y nada menos que en nuestra distinguida Facultad de Bellas Artes, aportante de las cuatro ilustraciones yacientes en el libro;
V) El producto resultante, no será el mejor (aunque por el momento sí es el mejor y el peor a la vez ya que es el único que existe hasta ahora) pero en esto creo todos vamos a estar de acuerdo, se trata de un ramo de flores digno de admirar y apreciar, ostentador de una enorme belleza;
VI) Redime del imperioso olvido a grandes obras de arte y en consecuencia, grandes artistas. Se explica en la Primera Nota Del Compilador que se trata de una antología de Poesías, no de Poetas. Lo que le interesa a Livianas imágenes de la fiebre, como ya habrá quedado claro, son en absoluto las obras siendo los creadores de éstas meras y lógicas consecuencias.
Por último, cabe aclarar que en tanto propuesta estética, se tuvo muy en cuenta la polifonía y la heterogeneidad, razón por la cual se recogió solo un poema por autor. Quizá para un próximo libro quede la tarea de seleccionar y analizar las más grandes obras poéticas que ha brindado la ciudad, ahí sí obra y poeta creo resultarían sinónimos, y estoy seguro de que no llegarían a diez los nombres propios los que la compondrían, entre ellos Arrieta, West, Speroni, Lahitte, Porro, el gran Horacio Castillo entre los que ya no están, acaso alguno más, y examinar sus mejores composiciones justificando siempre con un riguroso análisis cada elección.
O tal vez no, acaso mi yo del futuro cambie de opinión. El propio Bloom dijo años más tarde de la publicación de su Canon occidental que en lugar de Neruda, tendría que haber puesto a Vallejo. El tiempo dirá.